Nuestra asociación nació en el año 1996. Desde entonces está asiduamente presente en las actividades culturales de todos los concejos que conforman el valle del Nalón: Langreo, San Martín del Rey Aurelio, Laviana, Sobrescobio y Caso. Así, Ciencias, Literatura, Filosofía, Sociología, Política, Arte, Urbanismo y ordenación del territorio, Patrimonio arqueológico industrial y natural, Economía, Historia, Geografía, Sanidad, Teatro, Música, Gastronomía, y muchas otras materias, conforman año tras año nuestros programas culturales, con actividades abiertas no sólo a los socios, sino también al público en general.

lunes, 23 de enero de 2012

El valle del Nalón, un buen escenario para la literatura



Langreo,
J. A. Vega

Población y territorio o, lo que es lo mismo, hábitat humano y físico soportando el peso del tiempo. Éstas fueron las coordenadas en las que se desarrolló la mesa redonda «Literatura y territorio en la cuenca minera del Nalón», celebrado el pasado viernes en la Casa de Cultura de La Felguera. En el acto, organizado por la asociación «Cauce del Nalón» en colaboración con el Club LA NUEVA ESPAÑA en las Cuencas, participaron los escritores Javier Cellino, Francisco Lauriño y Nacho Guirado. Los autores fueron presentados por Josefina Velasco, que hizo un vital recorrido por sus obras, repasando e identificando los territorios de la comarca del Nalón en los que están ambientadas sus novelas y destacando un nexo común entre los tres relacionado con la emigración. 

Javier Cellino, colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, comentó que el motivo fundamental para escribir su novela «Círculos de tiza» fue saldar cuentas con su infancia, una época fundamental de su vida de la que presume porque «fui muy feliz». Incorporó en la narración el juego de policías y ladrones porque «es un referente universal y explica muy bien la metáfora humana». Si un policía es el protagonista de su novela y le sirve de referente para entrar en los personajes y hablar del territorio, el parque de La Felguera le sirve para vertebrar ese espacio en el que aparece el mestizaje, de la mano de los emigrantes que llegan a trabajar y ayudan a tejer un espacio vital industrial en torno a la fábrica. 

Francisco Lauriño comenzó hablando de la influencia del territorio en las obras de Azorín, Unamuno. Lovecraft, Clarín, Proust, Flaubert y Cervantes. Y centrándose en su obra «Muñecos de sombras» señaló que el espacio y el tiempo son fundamentales, para añadir: «el territorio no es sólo geográfico sino sensorial». Su obra no es más que una disculpa para intentar trascender su infancia, juventud y madurez, elevando la historia por encima del espacio y del tiempo para darle un valor universal. Para Lauriño «siempre se recurre a lo que se tiene cerca, lo que más se conoce», aunque añadió que el territorio literario y el real no tienen por qué coincidir. 

Nacho Guirado habló del paisanaje vinculado a un territorio. Y se refirió a su abuelo Ignacio, a quien convirtió en protagonista de su novela «La lista de los catorce». Era algo que rondaba por su cabeza desde los 18 años porque quería hacer un homenaje a una persona «cabal, callada y sensata» que abandonó la lucha tras la guerra civil, pero que decidió seguir viviendo, superando todo odio gracias al amor hacia su abuela. Pero comprendió que para escribir esa obra tenía que aprender a mezclar palabras como los pintores mezclan colores. La experiencia llevó a Guirado a conocer la cuenca, la mina y a muchas personas.

[Foto Fernando Rodríguez. Copyright diario La Nueva España, 23 de enero de 2012.]

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